El Zorro Dorado Mayor

Introducción

2016-12-22-PHOTO-00000074.jpg

La identidad es un aspecto importante en nuestras vidas, aquello que nos define como personas tiene que ver con las vivencias que tenemos en un determinado lugar y en una determinada época de nuestras vidas. Es así como los mexicanos o cualquier persona en otro lugar o en otro país encuentra su identidad a través de las experiencias  y de las personas que van dejando huella en sus vidas. Siempre me sentí afortunado de niño, en ese momento no sabía con qué o con quién estar agradecido. En aquella epoca sentía un profundo agradecimiento con muchas de las personas que me brindaron oportunidades y que vieron en mi algo que ni yo mismo era capaz de ver, no sabía que algo más grande se escondía detrás de las cosas que recibía.  Ahora entiendo que Dios actúa y nos bendice a través de las personas que están a nuestro alrededor. Dios me bendijo de forma muy especial con este héroe de mi infancia y juventud.

En particular este escrito tiene como objetivo rendir tributo a una persona sumamente especial en mi vida, no sólo por lo que él en sí mismo representó para mi sino por lo que su figura representó en un sentido más amplio. Asocio mi admiración y respeto por esta persona con una época donde no sólo fui plenamente feliz sino con una época donde encontré los valores y la fuerza de sentirme un humilde triunfador.

Preparándonos para las batallas

2016-12-22-PHOTO-00000076.jpg

Éramos aún pequeños cuando en un campo de tierra y piedras estábamos tirando pases y brincando sobre los “dummies” el Javi, el Vite, el Bratley, el Memelas, el Chejere, el Tochi y muchos más. También con nosotros un amigo de noble corazón que por cierto siempre llegaba antes que todos a las prácticas, nuestro amado y recordado Foad (QEPD). De repente se escuchaba a alguien decir: “Ahí viene, ahí viene”.

Veíamos a ese personaje dar vuelta en su auto y caminar por la entrada del campo con una indumentaria impecable y con ese porte que lo caracterizaba. Ese caminar que inspiraba confianza, miedo, pasión, y deseo de triunfo. Era un momento de tensión y alegría para nuestro equipo, tensión porque sabíamos que sería una jornada larga, ardua, difícil. Al mismo tiempo alegres porque sabíamos que sólo él podría prepararnos para ganar las batallas que enfrentaríamos durante la temporada.

En las próximas 2 o 3 horas no habría tregua. El esfuerzo nominal nunca sería suficiente para él. Caminar no era aceptable ni siquiera para pasar de un ejercicio a otro, como él lo decía: “Es a máxima velocidad!!”. Culpar al compañero antes de asumir tu propia responsabilidad no sería ni siquiera oportuno sugerir, sudor, sangre, gritos, golpes y el máximo esfuerzo era lo único que importaba. No había clima que pudiera detener una de sus prácticas, las tormentas más fuertes eran otro obstáculo que nos serviría para volvernos más fuertes. No había complacencias en ese equipo, el eslabón más débil tendría que volverse fuerte y el mejor tendría la responsabilidad de inspirar la excelencia en el resto del equipo. En este terreno no se premiaba la impuntualidad, el ausentismo, la apatía. La regla era clara, trabajar, trabajar, para ser los mejores sin confiar en individualidades. En este equipo lo único que valía era la suma de los esfuerzos individuales. 

“Vuélvanla a correr” se escuchaba, corran corran corran!! , los fundamentos tenían que ser ejecutados a la perfección, fire out, fire out, tackleo en equipo y cargas (blitz) perfectamente ejecutados, esos eran sólo algunas de las técnicas que cada jugador tenía la obligación de aprender y ejecutar  de forma perfecta.

El día de juego

thumbnail_2016-12-22-PHOTO-00000075.jpg

El día de juego le gustaba todo perfecto, nuestros uniformes debían estar relucientes y debíamos portarlos con clase, ni que hablar de nuestra entrega en el campo, esa tenía que ser total. 

En esa época cualquier miembro del equipo sentía que jugábamos por ser los mejores del planeta y sentíamos que cada juego representaba lo único y más importante en nuestras vidas. 

Bucaneros, Jaguares, Tec de Monterrey, Cherokees, CUM, ningún enemigo pasaría sobre nosotros, jugamos contra los mejores equipos del país y los “Monstruos del Midway” (como nos solía llamar el Chejere). Siempre dimos la pelea y peleamos a muerte, el Chejere unos de nuestros grandes líderes minutos antes del juego convocaba al grito de guerra…. “Vamos Zorros a Ganar…. y les Vamos a Demostrar que Zorros les va a Ganar”. En nuestro equipo no valían las trampas, las fanfarronerías, el juego sucio, porque nuestro coach no permitía ese tipo de conductas. La falla, el castigo más insignificante sería motivo de enojo porque simplemente teníamos la obligación de ganar de forma limpia y sin trampas.

Así nuestro líder ofensivo “El Javi” nos instruía en la primera serie, “Ahora sí es enserio gueyes, 32 Directa”, como una máquina calibrada a la perfección sabíamos lo que cada quien tenía que hacer. Para nosotros no era sorpresa anotar en la 2a o 3er jugada.32 Directa, 28 Poder y 43 Cruzada, la línea bloqueando, como una aplanadora abriría los huecos para que los Zorros abrieran el marcador y para que los enemigos supieran que jugar contra nosotros no sería una ida al parque. 

En la banca estaba el staff que complementaba la grandeza de nuestro entrenador en jefe. Rodeado de Lalito, Fonte, Lezama, Tejeda, Armando C., Managers Vite y muchos otros se encargaban de que todos los detalles funcionaran, equipos especiales, cambios, etc., todo perfectamente coordinado. Los demás equipos podrían tener 40 jugadores, nosotros sabíamos y estábamos conscientes que sólo éramos 15 o máximo 20 jugadores. Así que sabíamos que teníamos que jugar cada jugada del partido, hasta que sonara el silvatazo final.

Podría seguir escribiendo acerca de las aventuras de ese equipo y de ese coach que marcó mi vida y la de muchos otros para siempre, pero me detengo para concluir con algunas reflexiones importantes:

El amor y la responsabilidad

396658_10150478719262700_1619129765_n.jpg

Ahora que soy adulto me imagino el amor y la devoción con la que él y muchos otros dedicaban su tiempo y su vida a esa linda causa de formar jóvenes a través del deporte. Me imagino la responsabilidad de llevar a hombros la vida de tantos y tantos niños, viajando en camiones al Distrito Federal, velando por la seguridad de cada uno de nosotros, asegurando la integridad de los jugadores (recordar historia de la pelea de León) buscando los mejores hoteles para que, como él nos dijo alguna vez, experimentáramos lo bueno y pudiéramos darle eso a nuestra familias cuando nos volviéramos adultos (El Radisson y sus buffets).

Fue una persona criticada algunos pero siempre admirada y respetada por muchos. La adversidad no lo detuvieron para llevar las riendas y la responsabilidad de un equipo tan grande, tan unido y al mismo tiempo tan diverso.

Claro que hubo muchas personas de por medio que hicieron que este capítulo de los Zorros fuera posible, incluyendo una persona maravillosa que lo sostuvo  y apoyó siempre, su esposa Anita, a quienes todos le debemos incluyendo el Coach un profundo respeto y admiración. Pero en este escrito quería concretarme a rendirle un tributo a él.

El Líder

10433108_389309774576936_7690438040413689159_n.jpg

Un líder en toda la extensión de la palabra alguien de quien aprendí todo lo bueno ( y lo malo que no debía hacer), una persona que vio en muchos lo que nosotros no éramos capaces de ver. 

Cuando pienso en mi identidad, en lo que soy, claro que me siento orgulloso de ser mexicano, cuando me defino como mexicano, no puedo dejar de pensar en la educación que recibí cuando era niño y es obvio que los Zorros fueron gran parte de esa educación. Pensar en los Zorros es pensar en esta gran persona que nos dio tanto “El Coach Javier”. 

Sinónimo de grandeza, perseverancia, lucha, humildad, clase y como él mismo lo decía, garra!

Oración

10435463_389308817910365_2503750570169486670_n

Coach, que Dios lo siga bendiciendo de forma abundante a través de su esposa Anita, de sus queridos hijos Ana, Javi y Moni y claro a través de sus nietos.

Es mi oración que siga viviendo por muchos años y que las personas que estamos a su alrededor seamos capaces de demostrarle y hacerle sentir la gratitud por la hermosa labor que realizó como Líder de esa época de los Zorros Dorados. Quiero que sepa que desde luego tuvo un impacto significativo en la vida de muchos jóvenes que como yo nos sentimos orgullosos y afortunados de ser mexicanos, xalapeños, zorros y por haber sido educados por un mexicano y un líder con garra y de gran corazón como usted.

Siempre he soñado con que el equipo le haga un homenaje pero mientras tanto reciba esta carta en nombre de todos los Zorros quienes tenemos el privilegio de salir a luchar y a defender a nuestras familias todos los días. Contamos con grandes enseñanzas que usted nos trasmitió a través de tantas y tantas vivencias que pasamos juntos!

A continuación un pensamiento de una pelicula que me recordó lo que en escencia usted nos trataba de decir a través de la forma en la que nos entrenaba:

“Ya se los dije antes, esta es la última vez que les digo. Crecer es doloroso. No es fácil. Pero de eso se trata nuestro programa, por si acaso no se han dado cuenta, esto no se trata del football americano, no se trata de anotar, no se trata de tener una racha ganadora, es acerca de guiarlos en la dirección que los ayude a madurar, para que cuando ustedes tomen un lugar en el mundo, en sus comunidades y con su familia, los demás puedan confiar y depender de ustedes.”

“When the game stands tall”

10923241_389264837914763_5704245836174645365_n.jpg

2 thoughts on “El Zorro Dorado Mayor

  1. Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el Señor te muestre su favor y te dé su paz. Números 6:24-26, son mis mejores deseos para este nuevo año 2017, para usted y su familia. Un abrazote con sabor a pinol desde Nicaragua.

    Con aprecio

    Xiomara Baltodano
    Enviado desde mi Huawei Mediapad

Comments are closed.